12/12/12

1000 maneras pop de morir: desmembrado por Lana del Rey

El otro día soñé que Lana del Rey, en un intento desesperado por seguir siendo la más superguay de las modernas, se apuntaba a la absurda moda imperante de reemplazar partes del cuerpo humano por órganos biónicos y cambiaba sus frágiles brazos por unos de metal que le permitirían doblar el adamantium (el metal más duro que existe) como si fuese una rama seca. Total, ya había remodelado una buena parte de su cara gracias a la tecnología medica. Yo, que pasaba por allí o era el Chico Latino de la Diva, no lo puedo precisar, estaba a punto de sucumbir, desmembrado por sus nuevas y enloquecidas extremidades cibernéticas, cuando me desperté.
No sé si los sueños poseen significado, pero si éste tiene alguno es que Lana del Rey lo ha conseguido: se ha instalado en nuestro subconsciente como el peor exponente de la modernez indie. Que se haya convertido en la imagen de H&M es la prueba definitiva y el punto álgido de su carrera, pues la música es solamente un medio para un fin, que curiosamente, vaticinamos aquí cuando la conocimos. Sí, 'Video Games' es un jitazo. E incluso 'Blue Jeans'. Lo que ha venido después, bueno, aunque haya gente que afirme que sus canciones hayan sido muy influyente en 'Diamonds', el nuevo megaéxito mundial de Rihanna, que, nos guste o no, ella (o sus productores) es la que marca la senda por la que transita el pop ahora mismo. El caso, lo que le importa de verdad a Lana del Rey es ser la musa indie, forrarse mostrando sus trapitos en las revistas de moda mientras intenta mantener su aureola de artista respetable. La combinación perfecta de música pretenciosilla y cool y fashionismo de manual. El perfecto ciborg hypster. Como sus letales brazos en mi sueño, Lana está dispuesta a acabar con lo poco de bueno que queda en el indie, vendiéndolo a las multinacionales de los trapitos. Y los modernos, mientras, jaleando.