3/11/11

Menos cerveza y más cortes de pelo

Ya no se puede fumar en los conciertos. Al menos, si eres parte del público. Y, también al menos, hasta que votemos masivamente a la derecha, que ha insinuado que si eso a lo mejor... El caso: ahora le toca al alcohol. Beber es malo, todo el mundo lo sabe. Los jóvenes deberían dejarse de tanto botellón y reservar sus neuronas para buscar trabajo. Lo que pasa es que, con unas cuantas cervezas en el cuerpo todos somos más sociables, y hay que rellenar los tiempos muertos de la música en vivo hablando de lo buenos que eran Los Brincos o del corte de pelo del moderno de turno. Morrissey, ese héroe del estilo:
¡Claro! Si no podemos bebernos unas Heineken, para entretenernos en los conciertos, que nos corten el pelo. Quizás, algo retromoderno, como los siempre cool Beatles:
O quizás te vaya más el rollo punkarra de finales de los 70:
¿O el heavy de los 80? Mmmm, ahora se lleva la ecología y tanta laca no comulga con el agujero de la capa de ozono...
Mejor algo noventero, el estilo grunge, que es barato y práctico, pues no importa que te cortes el pelo, ni siquiera que te lo laves:
Aunque, entonces, se acabó el invento: si no nos retocan el cabello y no tenemos una cerveza en la mano, a ver qué hacemos cuando a algún indie folk le dé por tocar versiones en acústico del Dúo Dinámico y todos debamos mirar para otro lado... Todo este despropósito viene porque la madrileña Sala Heineken se llama ahora Sala Marco Aldany. Si no podemos beber, al menos, que estemos guapos. ¡Menos cerveza y más cortes de pelo!