28/5/09

A lo lejos

Pero... ¿dónde se ha metido todo el mundo?


Vale, sí, ya sé...

Así que me quedo defendiendo el fuerte... y me viene a la película aquella mente... que me acuerdo, vaya, del lobo Calcetines y del malogrado Kevin Costner, que nunca debió salir de Lynwood, California, pero a ver: ¿Quién es el guapo que iba a quedarse allí oyendo tararear a Weird Al Yankovic? Está claro: si eres un lynwoodsense y el béisbol no es lo tuyo, siempre pudes optar por salir volando, ¿no?

Durante años tuve un póster de ese hombre colgado en mi habitación. Era un calendario. Los dos, calendario y actor, envejecieron igual: pasó su momento (abril del 91, creo que era) y sí, claro, a ambos se les podía seguir mirando con algo parecido a una sonrisa, pero ya eran agua pasada.


Obviaré (porque no hoy no tengo mucho tiempo) las miserias de Costner para recordar aquella maravillosa proeza llena de arrojo y tesón del cinematográfico teniente Dunbar, que resistió el larguísimo fin de semana junto con aquel puñado de indies cacotas (¿O eran Lakotas?) que nunca llegó al Primavera...