18/10/11

The shape of Pops to come

El otro día estaba leyendo un artículo sobre el informe de la consultora Fast Future titulado 'A shape of jobs to come' (qué pasa, un indie tiene que leer de todo), en el que se revela que, en un futuro cercano, en lugar de parados, seremos policías de control del clima o cirujanos para el aumento de la memoria. Entonces me pregunté: ¿qué música escucharemos en el futuro? 

Pop, seguramente. Por ejemplo, canciones de grupos americanos que graban sus discos (y videoclips) en Finlandia y que aman a chicas polacas. Los dulces y melodiosos arreglos electrónicos del 'Polish girl' de Neon Indian, ¿sonarán igual de bien en 2030?


Quizás, por aquel entonces, América ya no sea la referencia principal para el sonido de la juventud. Puede que el centro del mundo se haya desplazado al Lejano Oriente y lo que mole sea el Bubble Pop. Hyuna gusta fuera de las fronteras surcoreanas, como atestiguan los 18 millones de visitas que tiene el videoclip en YouTube.

O quizás en 2030 nos hayamos vuelto pragmáticos y desearemos que el pop sirva para algo. Por ese motivo, como pronosticó Raúl Querido, no como una causa ni como un efecto, la canción protesta volverá. Nos descargaremos gratuitamente jitazos sobre una plausible muerte violenta del Papa, sobre todo ahora que se desplaza por el Vaticano en un motocarro



O puede ser que el sonido del futuro sea algo que tiene mucho que ver con el presente y el pasado: el pop del 2030 será como una ciudad a medianoche, en la que el día se acaba pero quedan por delante horas llenas de infinitas posibilidades. Es lo que propone M83, sonido retrofuturista que puede recordar al noise de los 90 e incluso al Peter Gabriel de los 80 pero no impide que el francés Anthony Gonzalez siga apuntando al avenir con jitazos como este 'Midnight city'. Una de las mejores canciones del año. De cualquier año.