1/6/10

Glee VS Misfits

20 ingredientes para que una serie (supuestamente) juvenil tenga éxito:
  1. Sexo
  2. Protagonistas guapos y/o carismáticos. No tienen por qué ser todos
  3. Un gran villano
  4. Drogas
  5. Buena música pop
  6. Adolescentes que se sienten marginados e incomprendidos
  7. Problemas con los progenitores
  8. Lenguaje desvergonzado
  9. Personajes con poderes sobrenaturales o habilidades extraordinarias
  10. Secundarios poco carismáticos pero simpáticos
  11. Problemas relacionados con el aspecto físico
  12. Triángulos amorosos
  13. Sexo
  14. Desnudos gratuitos (no tienen por qué ser integrales)
  15. Situaciones en extremo dramáticas: embarazos no deseados, homicidios accidentales, enfermedades mortales de necesidad...
  16. Una puesta en escena así como muy moderna
  17. Un instituto, con sus clases, sus taquillas, sus profesores alcohólicos, sus alumnos psicópatas...
  18. Humor sardónico y situaciones ridículas
  19. Un mensaje, a ser posible "Dios nos creó a todos iguales", "persigue tu sueño" y esas chorradas
  20. Sexo
'Glee' y 'Misfits' son las dos series adolescentes a las que me he asomado últimamente. Contemos con rapidez los puntos que obtienen de la lista anterior.

Glee: sus mayores atractivos son su villano, la malvada entrenadora de las animadoras Sue Sylvester, unos números musicales certeramente incorporados a la trama, aunque la calidad de las canciones sea bastante discutible (Lady GaGa, Journey, Vanilla Ice) y unos secundarios encantadores, como la profesora maniática y el paralítico al que todo el mundo ignora. En los últimos capítulos hay incluso algo de sexo, muy pacato, pero sexo al fin y al cabo. ¿El problema? Su excesiva dosis de moralina, ya que va de políticamente incorrecta pero es todo fachada: su mensaje es tan conservador como el de cualquier discurso del Papa. Fallida.

Misfits: su punto fuerte es el sexo, tema central de la mayor parte de sus 6 capítulos, porque seamos realistas, ¿piensan los adolescentes en otra cosa? Sí: en obtener poderes alucinantes. Aquí hay poderes alucinantes, violencia gratuita, drogas, palabras procaces y mucha mala leche. Y si a eso le añadimos un montaje digno de un videoclip de los Chemical Brothers y una banda sonora que incluye temas de Hot Chip, The Rapture, LCD Soundsystem, Klaxons o The XX, nos sale una de las mejores series que hemos podido disfrutar en los últimos años. Ya podían aprender en 'Física o Química'.