
El primer día pretendía ver a muchos grupos, y lo conseguí a pesar de los múltiples solapamientos. Las horribles maquinas autómaticas de los tickets lucharon contra todos nosotros para impedirnos ver todo lo que queriamos. Eso sí, me ahorraron algún que otro problema para elegir escenario. Gracias a ellas se disiparon mis dudas sobre si ver a The Bats, Spectrum o Girls: vi la espalda del tio de delante en la cola de las máquinas y las chanclas rosas de su novia. Antes de este episodio, y de esas chanclas hipnotizadoras (mira que pensamos en fotografiarlas), pudimos ver un rato a La Bien Querida, que dio un digno concierto, aunque el sonido a ratos no acompañó.

Tras ver brevemente algo de The Jesus Lizard, no lo suficiente como para sacar valoración, intentamos ir a ver a Andrew Bird, pero el embudo de las escaleras de acceso al escenario Rayban nos lo impidió (ya decía yo que debíamos ir por el otro lado). Corriendo a ver Phoenix, en otro buen concierto, que comenzaron con su último hit "Lizstomania", y en el que noté mucha diferencia entre los temas viejos y los nuevos. Me quedo con estos últimos, sin duda.




El sábado era sinónimo de Neil Young, pero antes del canadiense hubo algunas cosas dignas de reseñar. Elegí a Kitty, Daisy & Lewis por encima de The Jayhawks (no les he seguido nunca). Acerté, muy buenos, con sus padres tocando con ellos, un grupo completamente alejado del resto del cartel, pero con un gran directo. Sorpresa del tipo Eli "Paperboy" Red en el Primavera Club. Luego Herman Dune no defraudaron, aunque fueron barridos del escenario por un niño y acabaron muy rápido para irse a ver a Neil Young, como casi todo el mundo.



Poco más vimos después de esto. Simian Mobile Disco nos hicieron bailar con muy buenas formas y el garaje de Black Lips se disfrutó. Conseguimos agotar los tickets de bebida, que es algo que a mucha gente no le fue fácil. Es que verse delante de una máquina impone respeto y se compra de más. Pobres, es que os llena más el ojo.
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