Cuando oigo la palabra Corazonada me acuerdo inmediatamente de la de Francis Ford Coppola. El director se empeñó en hacer un musical en los 80, cuando los únicos que se hacían eran esos en los que era más importante que los protagonistas se exhibiesen ligeros de ropa (Flashdance, What a Feeling) que la música y el baile.
Coppola tampoco hizo un musical al uso: los actores no cantaban y apenas bailaban, pero había canciones, colores chillones y un argumento banal y melodramático. Corazonada hundió el recién inaugurado estudio del realizador, Zoetrope, ya que costó 26 millones de dólares y recaudó poco más de medio millón.
Hay otra Corazonada en marcha, la que tiene, supuestamente, el 85% de los madrileños, encabezados por Albertito, querido alcalde. No sé cuánto nos cuesta ésta, sólo sé que el presupuesto municipal para obras olímpicas se ha incrementado un 27%. Eso sí, el Ayuntamiento no se arruinará porque ahora es más caro recoger la basura. Gallardón dixit.

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