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25/10/11

Un yogur asesino llamado The Stuff

Cuando la ardilla en el arbol me reveló la existencia de una película de 1985 sobre un yogur asesino que mataba a quienes lo ingerían, me dije "esta debe de ser una de esas cintas que, de tan malas, acaban siendo buenas". Pero me equivoqué. 'The Stuff' es una de esas pelis que son malas y punto.
'The Stuff' es una mezcla entre 'La invasión de los ladrones de cuerpos' y 'El equipo A'. El problema es que el ascendente dominante es la de la serie sobre el equipo de Hannibal Smith y no la del metafórico clásico de ciencia ficción. Por eso, la historia deriva en una peripecia de acción cutre hasta el ridículo en la que el protagonista, un detective con claros signos de mongolismo (no sé si porque el actor que lo encarna es retrasado o porque lo exige el personaje), ha de salvar a la humanidad acompañado de una mujer, un niño y un negro. En aquella época no había que representar en las películas a tantas minorías como ahora. Si hiciesen un remake en la actualidad, tendrían que incluir también un asiático, un árabe, un homosexual, una madre soltera y a la presidenta de UPyD. 

El caso. La única parte del film que funciona es aquella en la que el stuff ese se convierte en una suerte de Coca-Cola láctea que todo el mundo bebe con delectación y la historia vira hacia una crítica de la sociedad de consumo y las clases medias, esa turba fácilmente manipulable tan propensa a los linchamientos. Lo mejor: esos falsos spots publicitarios ochenteros, con imágenes de gente feliz y saludable, coreografías y tonadilla pegadiza. La canción ‘The stuff’ es un hit perdido en potencia. Si alguien encuentra a los artífices de este infravalorado temazo, por favor, que avise. Pero no veáis la película si no queréis tirar a la basura hora y media de vuestra vida. Luego no digáis que no os lo advertí.

11/3/09

Lost in Austen, chick lit y viajes en el tiempo

Seamos sinceros: el chick lit es una mierda como un piano. Ahora que se habla tanto de liberación femenina se pone de moda un género que perpetúa una clásica manifestación del machismo: la de la mujer que piensa que, para sentirse completa, debe encontrar a su hombre ideal. Qué ironía. Hijas mías, desengañaos: tal cosa no existe. Pero, vamos, mujeres ideales tampoco. ¿O es que no somos todos iguales?



Por eso, uno es reticente a productos como 'Lost in Austen', una miniserie británica en la que una jovencita del siglo XXI se ve desplazada al inicio de la novela 'Orgullo y prejuicio', ambientada en el XIX. Molaría si no fuese porque la protagonista es un trasunto de la inefable Bridget Jones.

La cosa pinta mal. Amanda Price es la típica chica traumatizada por su novio brutote que busca a alguien refinado con el que leer a Jane Austen junto a la chimenea. Así que, cuando viaja al pasado acaba, como no, persiguiendo a Mr. Darcy. Hay que ver, 200 años y no has aprendido nada. Menos mal que el inimitable estilo inglés acaba salvando la función. 'Lost in Austen', que podría haber sido otro entretenimiento para echarse la siesta, se convierte en un extraña obra postmoderna, no porque homenajee a la novela, sino porque hace lo propio con la adaptación de 'Orgullo y prejuicio' que realizó la BBC en los 90.

No seamos tan duros con la serie, que sale Gemma Arterton

'Lost in Austen', sin proponérselo, pone de manifiesto la importancia de esta obra, en especial cuando la prota le pide a Darcy que se bañe en el estanque. Y es que la imagen de un empadado Colin Firth surgiendo de un lago fue en su día tan impactante como aquel bikini blanco de Ursula Andress. Asi que, si has de elegir, opta por los clásicos. O espera a la versión con zombies.

17/2/09

Los girasoles ciegos, los curas son malos y los rojos leen mucho

El cine patrio es una pesada carga para todos nosotros, españolitos que pagan sus impuestos:

Maribel, bájate, ¿no ves que el pobre Martín no puede contigo? Que vas a baldar al pobre muchacho. Por cierto, ¿qué opinará Manuel Rivas de que su hijo se haya metido a actor y, sobre todo, de que sea tan rematadamente malo? El caso. ¿De qué quería hablar yo? Ah, sí. De 'Los Girasoles ciegos', la película.

El director, José Luis Cuerda, se ha quejado públicamente de que el cine español se ve perjudicado por las descargas ilegales de internet. Pero, hombre, habiendo series americanas a patadas, quién en su sano juicio se va a descargar tus películas. Bueno, a lo mejor 'Amanece que no es poco'...

'Los Girasoles ciegos' va de unos franquistas muy malos y unos comunistas muy buenos. Después de una serie de peripecias bastante predecibles y tópicas que incluyen a Maribel Verdú besando a un diácono (un insufrible Raúl Arévalo), a un niño repelente (ponga uno siempre en su película si quiere que la manden a por el Oscar) y a Javier Cámara en calzoncillos (¿era necesario?) se llega a dos conclusiones: que los curas son malos y los rojos leen mucho.

A la Conferencia Episcopal no creo que le haya gustado mucho, pero a los Académicos de nuestro país sí, porque Los Girasoles ciegos recibió 15 nominaciones a los premios Goya. Y yo me pregunto, si esto es un trabajo sobresaliente, ¿cómo será el cine español MEDIOCRE? Qué miedo.